• noviembre 27, 2022 10:52 am

Cómo es que el coronavirus se roba el sentido del olfato

PorOccidente Informa

Mar 5, 2022

Pocas peculiaridades de la COVID-19 han suscitado tanto interés como la anosmia, la pérdida repentina del olfato que se ha convertido en una característica muy conocida de la enfermedad. Los pacientes con COVID-19 pierden este sentido incluso sin tener la nariz congestionada; la pérdida puede hacer que la comida sepa a cartón o que el café tenga un aroma desagradable y en ocasiones puede persistir después de que se hayan superado otros síntomas.

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Los científicos están empezando a desentrañar los mecanismos biológicos del virus, que habían sido un misterio: las neuronas que detectan los olores carecen de los receptores que el coronavirus utiliza para entrar en las células, lo que ha provocado un amplio debate sobre si pueden infectarse.

Los resultados de la nueva investigación aclararían la manera en que el coronavirus puede afectar a otros tipos de neuronas, dando lugar a trastornos como la “niebla mental”, y tal vez ayudar a explicar los mecanismos biológicos que subyacen a la COVID-19 persistente o prolongada, los síntomas que persisten durante semanas o meses después del contagio inicial.

La nueva investigación, junto con estudios anteriores, zanja el debate sobre si el coronavirus infecta las células nerviosas que detectan los olores: no lo hace. Pero los investigadores descubrieron que el virus sí ataca a otras células de soporte que recubren la cavidad nasal.

Las células infectadas arrojan virus y mueren, mientras que las células inmunitarias inundan la región para combatir el virus. La inflamación subsiguiente causa estragos en los receptores olfativos, proteínas situadas en la superficie de las células nerviosas de la nariz que detectan y transmiten información sobre los olores.

El proceso altera la organización sofisticada de los genes en esas neuronas, provocándoles, en esencia, un corto circuito, informaron los investigadores.

Su trabajo representa un gran avance en la comprensión del modo en el que las células que son fundamentales para el sentido del olfato se ven afectadas por el virus, a pesar de que no están infectadas de manera directa, dijo Sandeep Robert Datta, profesor adjunto de neurobiología en la Escuela de Medicina de Harvard, quien no participó en el estudio.

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